Hasta que el avance de la medicina permitió entenderlo, el hecho de que un manantial termal fuera beneficioso para determinadas afecciones no resultaba un hecho empírico aunque indiscutible y probado a lo largo de milenios.

Fue Hipócrates el primero en descubrir los efectos beneficiosos de determinadas aguas minerales mientras que los mayores filósofos de la Grecia Clásica hablaban a su vez de las bondades del agua.

Es en el imperio Romano donde la cultura del agua tiene sus más arraigadas raíces, ya que, el disfrute de gran variedad de aguas termales y la afición por el termalismo formaron parte de la forma de vida de esta civilización, donde se ensalzaron sobremanera los beneficios del agua como producto natural.

La historia de Europa ha estado muy ligada también al aprecio por las aguas minerales, forjándose a través de los siglos un culto por este preciado elemento del que se ha valorado, especialmente, su variedad de composición mineral.

En el siglo XVII, las casas de baños se fueron transformando en balnearios, alcanzando gran auge en el XVIII. Se llegó a contabilizar en España más de un centenar de manantiales de aguas minerales y 36 balnearios, sólo mencionando los más importantes.

De hecho, el agua mineral que ahora disfrutamos tiene su origen en la importante tradición balnearia que se desarrolló durante todo el siglo XIX y principios del XX, basada en los efectos terapéuticos de las aguas mineromedicinales.

El deseo de los visitantes de los balnearios y centros termales de seguir beneficiándose de este tipo de agua en sus casas, hace que las aguas minerales comenzaran a envasarse y a comercializarse bajo la denominación de “mineromedicinal”, haciendo más fácil el acceso al disfrute y propiedades beneficiosas de esta bebida.

Las aguas mineromedicinales comienzan a comercializarse en las farmacias, pero, debido a la gran demanda de los consumidores, en los años 50 empiezan a venderse en centros de alimentación y así se han ido popularizando hasta nuestros días.

Hoy, la importancia que otorga el consumidor al gusto por lo natural y por la buena alimentación, han conferido al agua mineral natural una gran relevancia, aumentando su interés por este alimento en su afán por recuperar unos hábitos de vida cada vez más saludables.

Tanto es así que la Cultura del Agua ha avivado la oferta de los restaurantes, y las cartas de aguas son un reflejo más del interés del consumidor por apreciar los diferentes matices de este producto tan apreciado y saludable.

Pon una de nuestras Fuentes de Agua en tu vida y sumérgete en la herencia balnearia con cada sorbo