Según nuestra edad, peso y sexo, la cantidad de agua en nuestro organismo está entre un 60 y un 70% de agua. Por tanto, mantener una correcta hidratación es esencial en nuestra vida. Podemos consumirla tanto en infusiones como en refrescos, en la leche, en zumos o en bebidas estimulantes. Pero ¿cuáles son las bebidas más saludables? La respuesta está en la Pirámide de la Hidratación.

Al igual que la Pirámide de la Alimentación saludable, la Pirámide de la Hidratación es una guía que trata de orientar sobre ingesta de líquidos necesaria para nuestro organismo y clasifica las bebidas según la frecuencia de consumo en nuestra vida diaria. De esta forma, en la base, encontramos las de consumo más habitual, y en la cúspide, las más opcionales. La clasificación también tiene en cuenta la cantidad de energía y nutrientes que aportan, así como si son más o menos beneficiosas para la salud. Encontramos, por tanto, cuatro grupos.

  • Grupo 1. El grupo de la base está formado por el agua en todas sus variantes. Ya sea mineral, de manantial o del grifo. Es la bebida más saludable y refrescante que nos ofrece la naturaleza.
  • Grupo 2. Aquí tenemos el agua con menos contenido en sales minerales, los refrescos sin azúcar (o light) o los tés e infusiones sin azúcar.
  • Grupo 3. En este apartado se hallan las bebidas que ya tienen cierto aporte energético y nutricional como los zumos naturales, ya sean de fruta o verdura, caldos, leche y sustitutos de la leche, bebidas isotónicas, además de tés y cafés con azúcar.
  • Grupo 4. En el vértice, y por tanto, las de consumo menos recomendado, están los refrescos carbonatados o no, endulzados con azúcar o fructosa.

Con sólo beber cuando tengamos sed, ya estamos cumpliendo con una correcta hidratación. Sin embargo, debemos tener en cuenta una serie de hábitos para mejorarla:

  1. Beber en el día, al menos, unas 10 raciones de líquidos (10 vasos), que equivaldrían a poco más de 2 litros de agua diarios.
  2. El agua es la bebida más saludable y debemos elegirla preferentemente sobre las demás. Y si es posible, escoger agua con un contenido de sales minerales adecuado.
  3. Niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas son los grupos que más ingestas deben realizar, pues tiene un mayor riesgo de deshidratación.
  4. También podemos hidratarnos a través del consumo de verduras, frutas y hortalizas. Además, ayudan contra la retención de líquidos.
  5. Escoger las bebidas según nuestros hábitos: si hacemos mucho deporte, podremos consumir bebidas isotónicas. Si por el contrario, somos algo más sedentarios, la mejor opción es escoger agua, tés o refrescos sin azúcar.
  6. Tener agua siempre a disposición para beber en el momento justo que tengamos sed. Podemos disponer del agua a través del grifo o de dispensadores de agua, con los que podemos tener agua fría o caliente al instante.

Si seguimos las recomendaciones de la Pirámide de la Hidratación y estos consejos básicos, seguro que mantendremos una correcta hidratación. Además, gracias a la pirámide, podremos involucrar didácticamente a toda la familia en estos hábitos saludables.